| 04 Octubre 2010
Tienes razón para estar triste, el que se murió fue tu hijo y la tragedia está ahora en tu hogar. A lo mejor hubieras preferido estar en su lugar.
Estás desolado, desconcertado, a veces enojado; es lógico. La muerte de un hijo es un suceso inesperado y por ello tan difícil de aceptar. Estás experimentando muchos sentimientos, que a lo mejor van en contravía con tus pensamientos, no los reprimas, permite que ellos afloren. Esto te hará bien.
Durante la vivencia del duelo por la pérdida de tu hijo sentirás soledad, vacío, rabia, culpa, etc. Pensarás que la vida no tiene sentido, que todo aquello por lo que luchaste se desvanece, no tiene razón de ser y además no te interesa.
También es posible que creas que has perdido la cordura, que oyes la voz de tu hijo desaparecido y sientes su presencia. No te angusties, el camino del dolor es así.
Esto y muchas otras cosas experimentarás durante el proceso de duelo que se inicia a causa del dolor que produce la pérdida de tu hijo.
En Lazos encontrarás información acerca de cómo se vive este proceso, aunque cada duelo es único y personal. Nadie puede vivirlo por ti, pero sabemos por experiencia que saber acerca del proceso te ayudará a recorrer el camino para sanar la herida que la pérdida de tu hijo ha dejado.



(571) 253 7233 - 271 2748