Estoy peleando con Dios, ¿es normal?

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R: Al principio sí nos peleamos con Dios. Hoy trabajamos en la búsqueda del para qué de su partida entendiendo que no es culpa de Dios.

(Edgar y Ana María)

 

R: Creo que con Dios es con el primero que  nos peleamos, esto es más frecuente de lo que nos imaginamos, siempre he dicho que es una pelea mal casada, porque soy yo quien más pierde, y también he dicho que Dios es un ser tan maravilloso que siempre nos entiende y nos perdona, pero no debemos estar mucho tiempo en esta pelea, pues el tiempo no nos pertenece, y nuestro mejor aliado en estos momentos tan difíciles es la Fé, es nuestra cercanía con ese ser supremo, y la seguridad de que nos tiene preparado un lindo abrazo de nuestros hijos para cuando nosotros lleguemos a su casa.

(Luz Beatriz)

 

R: Generalmente cuando estamos en duelo por la muerte de un hijo(a), nos sentimos con ganas de pelear contra todo y ello incluye a Dios, o la idea que tengamos de un ser superior.  Y esa necesidad de pelear, nace de la necesidad de que algo o alguien me de explicaciones y respuestas a lo ocurrido.   Y es que nos hemos relacionado con Dios desde tantas creencias insanas, que hacen que necesariamente peleemos con El.  Por ejemplo se nos dice que la muerte de nuestro hijo(a) es una prueba de Dios, o que las cosas ocurrieron porque Dios así lo decidió, o porque no teníamos suficiente fe.  Tal vez se nos dijo que si rezábamos lo suficiente, nuestros hijos estarían protegidos y salvos.   Que si éramos buenos, nada malo nos iba a ocurrir. Bajo estas creencias, cómo no vamos a pelear con Dios?Desde mis limitaciones como mamá, y desde mis absurdas creencias, yo también peleé con Dios y me sentí abandonada, desprotegida, descompensada.   Pero luego de revolcarme en el vacío y la angustia, me encontré con la verdad que sólo el espíritu en comunión con el universo es capaz de descubrir. Y a través de esta frase que me encontré y que hoy les comparto, recobré en el amor mi encuentro con ese ser superior:  “El Dios en el que yo creo no me manda el problema ni la muerte de mi hijo, sino la fuerza para afrontarlo, superarlo y salir fortalecido”.Mientras tu encuentras tu verdad, permítete pelear, que Dios, o como quieras llamarlo es inmensamente amoroso y sabrá entender tu dolor, para acogerte y sostenerte mientras vuelves a caminar por ti mismo.

(Margarita)

 

R: Claro que sí. Maldecir, echar culpas, tener rencor, cualquier sentimiento como éstos es normal, pero no por mucho tiempo.

(Briceida)

 

R: Cuando se inicia el duelo es normal que culpemos a Dios, solo el tiempo nos hará comprender que el Señor no señala a las personas para que se condenen o se salven, por lo tanto nos da libertad para actuar. Considero que después de largo tiempo seguir con ese enojo es un obstaculo en el proceso, porque el rencor alimenta al dolor.

(Laureano)