¿Me cambio de casa?

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R:Cuando nos invaden el dolor, la angustia y la desesperación ante la muerte de un hijo(a), sentimos que el pecho se nos rompe y que no cabemos en ninguna parte.  Y quisiéramos salir corriendo, lejos, donde nada se asocie a lo que acaba de ocurrir.  Pensamos que si cambiamos de trabajo, de casa, de país, de amigos, el dolor va a desaparecer.Tal vez la casa donde compartimos con el hijo(a) que murió, esté cargada de recuerdos, de historias.  Pero también es cierto que nuestro corazón y lo más profundo de nuestra alma están impregnados, desde la gestación, de su esencia, de su presencia, su risa, su mirada, sus abrazos…. Y eso no lo podemos arrancar por más que cambiemos de casa.   Y aunque no se puede generalizar, ya que en algunos casos la muerte de ese hijo(a) ocurrió en circunstancias trágicas, o porque existen amenazas que pongan en riesgo la vida de los demás familiares, que hacen que el cambio de casa sea necesario, la mayoría de las veces, es importante quedarnos y asumir la ausencia.  Este es un camino que nos ayuda a darnos cuenta del no regreso, y aunque doloroso nos permite transformar su ausencia física por presencia espiritual.Si en algún momento queremos cambiar de casa, que sea por otras razones y no por la muerte de nuestros hijos.  Huir es la mejor forma de encontrarnos con el dolor.

(Margarita)

 

R: No. Ahí creció nuestra niña irradiando alegría y amor; la queremos mantener, somos felices allí y no hemos pensado en cambiarnos.

(Edgar y Ana María)

 

R: A donde vayas tus recuerdos irán contigo.  Si quieres cambiar de casa porque los recuerdos te hacen daño, también tendrías que cambiar de ciudad, de esposo  o esposa, a tus otros hijos si los tienes, a sus amigos, pues ellos te lo harán recordar permanentemente,  tendrias que borrar muchos lugares de la ciudad, tendrías que borrar de tu mente todas las experiencias vividas… pues mientras vivíamos su recuerdo estará con nosotros, no debemos huir de ellos, todo lo contrario, enfrentarlos; al principio todos los recuerdos duelen, pero luego son nuestros mejores acompañantes.

(Luz Beatriz)

 

R: No es indicado tomar ninguna decisión cuando se esta viviendo un duelo, se debe tomar un tiempo prudencial.  Yo tuve que cambiar de ciudad, pero porque las cisrcunstancias me obligaron a ello, trasladaron a mi esposo en su trabajo y no tuvimos otra opción.

(Briceida)

 

R: ¿A qué le temes? ¿al recuerdo allí vivido? lo que vivimos al lado de nuestros hijos es como una pelicula grabada en un casette, no importa el escenario su proyección siempre va a ser la misma.

(Laureano)