| 08 Noviembre 2010
R:En los primeros días y a veces meses de ocurrida la muerte de nuestro hijo(a), nos molestan e incomodan muchas situaciones: el ruido, la risa de la gente, su alegría, la música, las reuniones y festividades. Sólo tenemos espacio para nuestro dolor, para las miles de preguntas que rondan nuestra cabeza y que quieren una respuesta que nos convenza.La mayoría de las personas que nos rodean, se sienten en la necesidad, que surge de la impotencia, de sacarnos del dolor, de distraernos, alegrarnos el rato y darnos respuestas y frases de consuelo que den sentido a la pérdida.Pero nosotros sólo queremos que nos escuchen, repetir una y otra vez lo ocurrido. Hablar de nuestro hijo(a). o por el contrario, entramos en un mutismo absoluto, y queremos estar en silencio, que no nos pregunten, que no nos hablen.Quienes nos rodean en esos momentos, están tan asustados y angustiados, que no saben qué hacer y nosotros lo percibimos como indiferencia de su parte, o que no nos comprenden, no entienden. Y es que realmente es muy difícil entender.El no querer ver a nadie, nos sirve de protección inicial, para dedicarnos a ese arduo trabajo interior que implica asumir la muerte de un hijo(a). Es un retiro que nos permite recoger los pedazos que han quedado de nuestra vida y armar de nuevo el rompecabezas, y ello sólo se logra sin falsas distracciones. Ello te llevará en un comienzo a buscar personas que compartan tu experiencia como las que encuentras en los grupos de Lazos.De todas maneras, no es conveniente el aislamiento total, ello te llevará a sentirte cada vez más sola. Los otros son facilitadores que nos ayudan a ver lo que no queremos, es por eso que les huimos. Aprende a pedir ayuda y a decirle a los demás qué es lo que necesitas en estos momentos.A menudo, cuando nos abrimos nuevamente al mundo, muchas personas que conformaban nuestro círculo de amigos y familiares, ya no estarán. Se quedarán aquellos que supieron esperar, que respetaron tu dolor; que se retiraron amorosamente para darte tiempo y que te abrieron los brazos cuando así lo necesitaste. Y lo mejor de todo, afianzarás tus vínculos y descubrirás nuevas relaciones que estarán construidas a partir de tu restablecimiento y desde tu nueva escala de valores.
(Margarita)
R: Al principio fue así; con el tiempo las cosas se fueron dando para cambiar aunque creemos que nunca serán igual que antes nuestras relaciones interpersonales, los amigos cambian o los intereses cambian y hay que aceptarlo y abrirnos a nuevos amigos que tengan más cosas en común, porque hay que aceptar que somos diferentes.
(Edgar y Ana María)
R: Esto pasará, al principio la gente que por amor se nos acerca, a veces nos dice cosas que poco nos ayudan, es normal que nos moleste si nos dicen algo, pero si no nos dicen nada también nos enojamos, en estos momentos nosotros mismos no sabemos lo que queremos. Trata de no aislarte demasiado, esfuérzate un poco por lo menos con las personas más cercanas a ti, los demás sabrán esperar.
(Luz Beatriz)
R: Darse tiempo; es normal que uno huya sobre todo de las personas que nos tienen lástima por las circunstancias que acabamos de vivir. A veces no se sabe que más pesa... si el dolor de la partida de nuestros hijos o el pesar que nos tienen las personas que nos rodean. Lo mejor es rodearse de gente que nos escuche, que nos brinde su hombro para llorar, que nos dejen expresar nuestros sentimientos sin miedo a recriminaciones.
(Briceida)



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