- Crear y mantener un espacio para compartir sentimientos y vivencias que ayuden al proceso del duelo y a sanar las heridas abiertas por la pérdida de un hijo, invitando a padres y madres que han pasado por la experiencia de la muerte de un hijo sin importar el tiempo transcurrido desde la pérdida, para que se beneficien del proceso de autoayuda y ayuda mutua de los grupos.
- Ofrecer información confiable sobre cómo se vive el proceso del duelo ante la pérdida de un hijo o una hija.
- Rescatar el mensaje de amor que dejaron nuestros hijos convirtiendo el dolor de su partida en actitudes y acciones positivas que nos permitan crecer y servir a otros.
- Promover el crecimiento interior, el auto-cuidado y la sensibilidad ante el dolor ajeno.
- Crear un entorno que facilite el crecimiento personal rescatando el mensaje de amor que cada hijo o hija dejó a sus padres.
- Brindar apoyo afectivo y emocional a los padres y madres que han perdido hijos convirtiéndolos a su vez en cuidadosos escuchas y acompañantes del dolor de otros padres.
- Ayudar a reconocer que el duelo no es un estado sino un proceso en el que cada papá y cada mamá ha de participar activamente para encontrar su propio camino. La recuperación depende de cada uno de nosotros.
- Aprender a validar los sentimientos de rabia, miedo, ira, resentimiento, culpa, autocompasión, etc. que surgen ante la muerte de un hijo y que son parte del proceso de duelo.
- Promover la búsqueda del sentido de la vida a pesar de todo.