Principios Filosóficos

Imprimir
PDF
  1. Cuando nuestros hijos murieron, nosotros cambiamos. No somos los mismos.

  2. El dolor, la nostalgia, la rabia, la sensación de injusticia y de haber sido despojados son válidas durante el proceso de duelo.

  3. Solos no podemos. Necesitamos ayuda.

  4. Nadie puede elaborar el duelo por nosotros, se requiere de esfuerzo personal.

  5. Acudimos a los grupos de autoayuda y ayuda mutua a recordar a nuestros hijos, no a olvidarlos; a veces con una sonrisa, a veces con una lágrima.

  6. Todo dolor compartido es dolor diluido.

  7. Tenemos que seguir viviendo encontrando un sentido a nuestra vida.

  8. El proceso de recuperación del  duelo tiene que ser lento para que sea eficaz.

  9. Disfrutar, reír, amar no significa que seamos infieles al recuerdo de nuestros hijos. Ellos no partieron dejándonos la orden de sufrir y auto-castigarnos.

  10. Las personas que participamos en grupos de autoayuda y ayuda mutua tomamos la decisión de seguir viviendo.

  11. El proceso de duelo empieza cuando podemos hablar hacia adelante: hacia el futuro.

  12. No sigamos perdiendo. Quedamos nosotros y nuestros seres queridos.

  13. No somos enfermos. Somos padres y madres que hemos perdido un hijo o una hija.

  14. Cada duelo es único y personal. Está influido por la personalidad de cada uno, la edad del hijo o hija que murió, las circunstancias de su muerte y otras características más; por lo tanto no pueden ser comparables.