El control
“Sanar no es olvidar; es aprender a recordar con amor.”
No siempre tenemos el control de las cosas, y cuando ocurre algo tan fuerte como la muerte de un hijo surgen muchas preguntas: ¿por qué?, ¿para qué?, ¿pude haber hecho algo diferente?, ¿habría podido evitarlo?
Quisiéramos tener el control de todo, porque si así fuera, probablemente nuestros hijos seguirían aquí con nosotros. Sin embargo, hay situaciones de la vida que simplemente escapan de nuestras manos y que, por más que intentemos comprenderlas, no podemos cambiar.
Durante el proceso de duelo también es difícil controlar lo que sentimos. El dolor, el llanto, la soledad, la angustia y el sufrimiento aparecen muchas veces cuando menos lo esperamos. Hay días buenos, días malos y otros muy difíciles. Cada uno de esos momentos forma parte del proceso que estamos viviendo.
En mi caso, la muerte de mi hija es todavía muy reciente y muchas veces no sé cómo controlar mis emociones cuando aparecen los recuerdos. Estoy aprendiendo poco a poco a vivir con ellos y a comprender que no debo obligarme a dejar de sentir. El duelo no tiene un tiempo exacto ni una forma única de vivirse. El dolor, con el tiempo, puede ir transformándose mientras vamos sanando lentamente.
Espero que llegue el momento en el que pueda recordar a mi hija principalmente desde el amor y no desde el dolor. Esto no significa olvidarla. Al contrario, significa conservarla aún más cerca en mis recuerdos y en mi corazón.
Para mí ha sido difícil, pero he tratado de mantener mi mente y mi cuerpo ocupados en actividades que me ayudan a sobrellevar este proceso. Leo, pinto, escribo, salgo a tomar aire y trato de mantenerme activa. Siento que también es una manera de honrar la memoria de mi hija, porque ella era una persona muy activa y no le gustaba verme encerrada o pensando constantemente en aquello que pude haber hecho, evitado o controlado.
Todavía existen recuerdos muy difíciles. Cuando pienso en todo lo que vivimos juntas en la clínica, aparecen nuevamente el dolor, la angustia y el sufrimiento. Por eso quiero aprender a soltar poco a poco aquellos recuerdos que me hacen daño y permitir que tengan más espacio todos los momentos hermosos que compartimos.
No sé cuánto tiempo me tomará llegar hasta ese punto, pero tengo la esperanza de lograrlo.
Por eso decidí dar un primer paso y acercarme a la Fundación Lazos. Allí estoy aprendiendo que, con el paso del tiempo, puedo transformar parte de este dolor en amor. También estoy aprendiendo a darme permiso para llorar, para reír, para salir y para continuar viviendo, sin que eso signifique dejar de amar o recordar a mi hija.
Sé que siempre estará presente en mi vida y en mi corazón. Y quiero pensar que estaría feliz de ver los cambios que he comenzado a hacer.
Hoy, aun con su ausencia y con todo el amor que permanece, me estoy permitiendo vivir. 🦋
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Dedicatoria
Para Julie Andrea Rojas López.
Siempre presente en el amor y en la memoria.
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Mi princesa, estoy aprendiendo a vivir sin ti, pero qué tarea tan difícil. Cada día es una lucha constante, porque el dolor se hace más frecuente al pasar el tiempo. Tú me enseñaste tantas cosas bonitas de la vida y ahora tengo que aprender a controlar este dolor y este sufrimiento por tu fallecimiento, pero voy a honrar tu memoria con las cosas que te gustaban. Todo es un paso a la vez, pero seguiré con esta lucha y te amaré por siempre. Mi princesa por siempre 🦋 🦋 🦋 |
Con amor, memoria y esperanza.
Consuelo López





